BIENVENIDOS

EN ESTE GRAN LABERINTO QUE ES LA VIDA, NO PUEDO PERDER SIN GANAR A LA VEZ, PERDÍ MUCHOS AÑOS Y JUGUE MUCHAS LIDIAS Y A MUCHOS AMIGOS ENCONTRÉ. ES MAS QUE CON ESO ME CONFORMO, EL SIMPLE HECHO DE ESTAR HOY AQUÍ, ESCRIBIENDO PALABRAS EN ESTE INMENSO SILENCIO, RECORDANDO TANTOS Y MUCHOS RECUERDOS, QUE UNA VEZ MAS ME HICIERON SONREIR.

martes, 13 de octubre de 2009

El Verdadero Amor

Apenas eran unos niños cuando se conocieron. Intercambiaban risas y miradas. Hay debió producirse lo que todos llamamos amor, ese amor entre jóvenes, que empiezan gustándose, intercambian caricias y besos y como habitualmente se hacia en aquellos tiempos, caminitos del altar.

Una nueva vida en común, después de algunos años de novios, compartiendo esa emoción del enamoramiento que dura, según algunos dicen poco tiempo. Tal vez los niños llegarían en breve, cosa típica de los recién casados. Pero no sin antes alguna duda existencial, no sin antes un momento difícil en esos en que ocasiones , sientes que debes dejarlo todo. Pero te atrapan tantas cosas, un lugar formado, una casa, unos objetos, la presión de tu familia, y que sobretodo pese a los años el cariño existe, y tantos motivos de peso que hacen subirte de nuevo a ese barco.

La ilusión juntos del primer hijo, las malas noches, sus primeros balbuceos, sus primeros pasos... y de ese amor que hablábamos al principio, no mas que pasa a un segundo plano.
Las crisis, las malas épocas, todo eso juntos, las pérdidas... Su segundo hijo y todo su recorrido.
Toda una vida adquirida al pasar de los años, un saco sin fondo de experiencias juntas, tal vez un par de canas para recordarlos.
Aún las carnes brillan lozanas y jóvenes y aún existe pasión para esbozarlo.

Donde queda ese amor de aquellos niños, pero tal vez en algo hermoso rebosado.
La vida, nos regala en circunstancias cosas bonitas, en ellas quedan nuestros recuerdos, a veces no tan buenos regalos, pero tenemos que recibir lo que nos muestran y en ellos fijar nuestros pasos.

No mas que una pareja como otra cualquiera, como tu como yo, como la que vez pasear a menudo agarradadas de la mano por el parque o a veces discutir tras los cristales de aquella ventana por pequeñas tonterías.

El tiempo a veces nos castiga demasiado pronto, ella aún joven enfermo, quizás ahora él tendría que cuidarla. Juramos una promesa ante el altar que no todos llegamos a cumplirla. El no era el mejor marido del mundo, ni el mejor hombre, pero hacía lo que podía entre sus medios y la ayuda de sus hijos, siempre de ella cuidaría.

Han pasado tal vez 30 años desde que se casaron, mucho mas desde que se enamoraron, y tal vez ya no quede nada de aquello. Pero hoy he visto en su mirada, cuando la miraba, mientras la de ella estaba fija en el vacío, el mayor amor sereno. Ese amor que nada tiene que comparase a los escalofríos del enamoramiento, al primer beso, al primer nacimiento, si no a mucho mas que a eso. A un cumulo de todas esas cosas, a mas que una vida, una fe, una ilusión, una esperanza, un sueño. Y yo pude verlo en su mirada, y mis lágrimas no se contuvieron, y entonces fue cuando me dije a mi misma, ¡Dios mio!, ¡mirad! ese es el amor verdadero. El que aunque cuando ya no hay esperanzas, sin esperar, da su vida por merecerlo.

3 comentarios:

niputocaso dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=dBrxTQq9zPI

Guillermo dijo...

Hola guapa :)

El amor es eterno, por lo tanto, lo del amor verdadero es un dicho que confunde, siempre es verdadero

Lo tienes desde que viniste, solo tienes que buscarlo

Cuando dos personas que conocen ese principio y lo tienen, se encuentran, nace la pareja de los cuentos de hadas :)

Un saludo :)

acordeprometeo dijo...

Creo que el amor verdadero es el del paso del tiempo. Cuando has vivido esos 30 años como dices, codo a codo, desgastando y erosionando, compartiendo y disfrutando... Creo que eso es lo que llaman amor.

Enhorabuena por tus escritos.

Espero llegar a conocer alguna vez el amor longevo del que te hablo